sábado, 1 de noviembre de 2008

Qué hace falta saber para regalar un buen vino y no morir en el intento


Consejos útiles para compradores desprevenidos.
Es un presente que siempre queda bien pero que resulta difícil elegir por su amplia oferta.
Ejemplos sobran en el anecdotario.
Desde equívocos fragantes, como reglar botellas a los abstemios mormones a obsequiarle un vino dulce a quien padece diabetes. Y entre estas historias, algunas son demostrativas de cuánto le importa el vino a la gente
Al regalar un vino se pone a prueba tanto quien regala como quien recibe.
Pero si no se tiene la menor idea, un buen Malbec Reserva de la franja de 20 a 40 pesos no falla y es imposible que no guste. Este es el tipo de regalo ideal para parejas.
La otra variante es ir por un clásico: hay marcas que son el tope del imaginario y no por ello son las más caras. En nuestro país hay algunas que han logrado ese lugar de privilegio sin ser por ello costosas. Son las que primero vienen a la mente y las que un suegro sabrá reconocer.
Por lo general, sus vinos se ubican en un segmento accesible para un presente, de hasta 60 pesos. Ahí lo que se regala es una aspiración y seguro se sabrá apreciar.Si no se dispone de dinero, cosa por demás frecuente en estos tiempos, lo mejor es dejarse caer con algún vino exótico.
En nuestro medio, cada vez más aparecen nuevos varietales que, sin ser caros, tiene al menos el plus necesario para aportarle un argumento al regalo, del tipo “sé que te gustan los vinos y pensé en que probaras Petit Verdot,” o Tocai Friulano o Calladoc.
Regalar un valor es el modelo de presentes que les gusta a notarios, contadores y abogados. Como en sus profesiones se juega el estatus, una pátina de dinero es capaz del pase al refinamiento.
El secreto está en buscar una marca no muy conocida y se ahorrará dinero y al momento de ofrecerlo, deslizar que se lo compró en tal o cuál lado.
La imagen del vino seguro llevará al agasajado a investigar cuánto cuesta y a cerrar así el círculo del valor.

Por último, una excentricidad puede dar buen pie y es útil para las fechas puntuales. El vino de la zona más fría (Chubut, Río Negro o Neuquén); el de la más alta (Salta), o el más viejo del mercado (hay a la venta vinos de 1977 a la fecha), el de la cosecha del aniversario (como se vio, no es recomendable para parejas avanzadas). Suelen costar dinero, sí, pero también tienen otros valores que sabrán recompensar. Como consejo final, en caso de ser un vino viejo, cuidado donde: a ver si se compra un clavo en vez de una solución.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me gustaria que me regalen un vino exotico, para poder conocer nuevos sabores, alguien sabe donde los venden??

benja dijo...

Al regalar un vino se pone a prueba tanto quien regala como quien recibe. Y no simpre un vino caro , es la mejor opcion, el precio no simpre es un indicador de calidad, creo por la experincia que tengo. Lo mejor es regalar vinos que no sean muy conocidos